Las mujeres y el Drag

04 octubre 2018 / By ohmydrag
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Girls just wanna have fun

El amor por el mundo drag llegó a mi vida hace muy poco pero le dio un vuelco definitivo y la llenó de brillo. Me he preguntado muchas veces por qué el drag me atrae con la fuerza de un imán poderoso y la respuesta no son palabras, es un sentimiento. El drag existe para derribar fronteras e iluminar lugares oscuros, lo vuelca todo patas arriba, te mira y te pregunta –sí, a ti específicamente- si estás lista para soltar y dejarte llevar por la marea.

Me defino como una mujer feminista que ha buscado, con más o menos suerte, lugares dónde sentirme cómoda, poderosa e incluso a veces invisible. El amor por el drag vino casi de la mano de este despertar. Las drag queen miran a los ojos al patriarcado y le dan una patada en el trasero. Nunca me he sentido tan feliz bailando como en una fiesta drag; somos muchos seres con los brazos abiertos sosteniéndonos los unos a los otros. Y de esos brazos no se desprende ninguna mano que quiera tocar tu cuerpo porque lo considere suyo. Soy una mujer que ama el drag porque en su mundo no tengo que protegerme de nadie.

Muchas veces he oído críticas a la forma como el drag sigue repitiendo la imagen hiperfeminizada y sexualizada de la mujer. Pero el drag es un juego performativo donde las premisas de género se diluyen y se desvanecen. El drag nos pone un espejo al frente y nos refleja como sociedad, pero es un espejo que nos devuelve una imagen cargada de ironía, humor y burla. En una entrevista Sharon Needles -mi reina sagrada- me dijo que el drag no reflejaba a las mujeres para nada, porque era realmente una exageración de cómo la cultura occidental nos concibe. No hay un estilo único de hacer drag, ni es un arte que se limita a usar ropa incómoda y mucho maquillaje para entender lo mucho que sufrimos. No es ahí donde hacemos conexión. El drag crea un ambiente donde cada quien ejerce su libertad, en sus términos.

Las drag queen trasmiten feminidad, no lo que es ser una mujer. Lo hermoso no es ni el fin último ni la inspiración del drag, sino una de las opciones de esta amplía paleta de colores, creo que de ahí viene mi encantamiento. Cuando estoy cerca de una queen lo que más admiro es el halo de seguridad que desprenden y la valentía con la que se paran ante el mundo. No es fácil romper las reglas en una sociedad que oprime y aísla lo diferente. En este panorama, las drag son seres alados que ondean la bandera de la libertad, de la abolición de las ataduras patriarcales. Somos compañeras de lucha.

Mi amor por el drag es contagioso. Y creo que es porque es genuino y a su alrededor se crea un sentimiento fuerte de colectividad, donde cabemos todas. La atmósfera en una fiesta carece de energía posesiva que quiere apropiarse de todos los espacios.  Aquí las mujeres no somos carnadas, ni tenemos miedo. Puedo mirar fijamente a una queen y decirle lo hermosa que me parece y la dinámica es diferente. La admiración se basa en la solidaridad, el respeto y la empatía.

Entonces desde que conozco el drag soy más feliz. Es mi propio paraíso que construyo a mi medida. Mi primera fiesta abrió una puerta a la que no había tocado antes: cuerpos hermosos y diversos haciendo voguing, reinas con barba y ojos cálidos, risas y un poco de shade que no hace daño ¿dónde estabas antes mundo de las maravillas?

Por: Eliana Cuéllar G.

Créditos imágenes
Aja. Foto: E.Cuéllar. 2018
Violet Chachki. Foto: E.Cuéllar 2018

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